
Ale Velasco habló de crianza en Discovery Channel y dió tips para evitar pataletas.
La mexicana Ale Velasco se hizo famosa en Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica con sus programas Dulces sueños y Dulces momentos, en los que resuelve las más frecuentes dudas de los papás sobre todos los problemas de crianza.
Como comunicadora y maestra en educación ha investigado la relación de los padres con los hijos durante 20 años; ha escrito ocho libros y ha presentado más de 1.000 charlas en todo el mundo que se fundamentan en sus estudios y en su experiencia como madre de dos hijos.
¿Qué hacer con las pataletas?, ¿Cómo manejar los caprichos? ¿Por qué no hace caso?, ¿Cómo hago para que duerma?, son tan solo algunas de las preguntas que Ale Velasco les ayuda a resolver a los padres. En sus programas de televisión visita casas de familia, les resuelve sus dudas, soluciona problemas. Como le dijo una abuela en Colombia en una oportunidad que estuvo aquí: "Tú no viniste a enseñarle a mi nieto a dormir, viniste a cambiarnos la vida".
Aquí, sus principales sugerencias para evitar las escenas bochornosas de los niños caprichosos, un abrebocas de la charla que dará en el país, en la que los padres tendrán la oportunidad de interactuar con ella, preguntar y resolver sus dudas.
1. "Usted es el capitán del barco"
El niño tiene que saber quién es el capitán del barco y debe entender que los marineros no pueden mandar; mejor dicho, cuando una madre duda, el niño interpreta que ella no sabe y, por eso, toma una actitud de mando. La clave está en la seguridad que muestre la mujer al transmitir sus conocimientos, de esa manera el niño entenderá que es la madre la que tiene el control.
2. "Cumpla lo que promete"
Una advertencia no puede ser engaño, las palabras dejan de ser amenazas cuando se efectúan. Por ejemplo, si va a salir a un centro comercial puede decirle antes de que salgan de la casa exactamente qué le comprarás, si es un jugo es eso y no chocolates o dulces. El niño puede decidir acompañarle en esas condiciones, pero si él no está de acuerdo con lo que le está diciendo, lo correcto es dejarlo en casa. Se trata de condicionar su comportamiento.
3."Pregunta para hallar respuestas"
En lo posible no lo lleve al supermercado antes de comer o cuando no ha dormido una siesta. En muchos casos, los niños hacen berrinches porque están cansados, tienen hambre, les duele el oído, y la diferencia que tienen con los adultos es que no saben cómo comportarse cuando están así, por eso es bueno preguntar: '¿estás cansado?' o '¿tienes hambre?' Y, poco a poco, aprenderá a identificar qué es lo que le sucede.

4. "Cuidado con los niños tiranos"
Existen pequeños que quieren tener el control, que necesitan que los padres atiendan todos sus caprichos, y esto no es sano y, en parte, se produce por la sobreprotección. Los padres deben entender que no está mal que los niños sientan un poco de hambre y un poco de frío, no siempre se les puede dar todo lo que quieren, así es la vida y deben conocerla. Recuerdo que le pedí el favor a mi hijo de que me ayudara a contar unas cosas y él me dijo que lo hacía solo si le pagaba, entonces le dije que si las cosas eran así no me ayudará y entendió el mensaje.
5. "Cámbiele el chip"
Cuando ocurre una pataleta existe una alternativa de emergencia que la puede calmar, pero no hay que usarla exageradamente: por ejemplo, si una niña llora y no se calma de ninguna forma, dígale algo así como '¿ya viste el perro azul que acaba de pasar?', un comentario como este la distraerá y ella cambiará de actitud aunque no entenderá exactamente qué le pasa. Así saldrá del berrinche.
6. "Explíquele las reglas del juego"
Para que los niños reconozcan límites es necesario explicarles con palabras sencillas el porqué de la prohibición y luego mantenerse firme en sus decisiones, pues lo contrario crearía confusión en su mente y ellos se pueden aprovechar de la situación. En otras palabras, no se trata solo de corregir, sino de emplear adecuadamente la autoridad. Cuando somos demasiado benevolentes no nos damos cuenta de que nuestros hijos necesitan límites establecidos con amor y firmeza para que adquieran mayor seguridad.
7. "Explíquele sus sentimientos tranquilamente"
Usted es el ejemplo para su hijo, si usted expone sus sentimientos respetuosamente, su niño aprenderá a emplear ese modelo. Primero que nada escuche lo que quiere, compréndalo y acepte que él tiene sentimientos de enojo, coraje, tristeza y frustración que se deben manifestar, pero con calma.
REDACCIÓN CARRUSEL
¿CÓMO SER UN PADRE 10?
No convertirnos en el malo de la película, pasar tiempo con nuestros hijos, no sobreprotegerlos y no cargarles de responsabilidades son algunas de las reglas de oro.

Los tiempos han cambiado, pero esta vez para bien. En la familia moderna el rol de padre es mucho más activo que en épocas pasadas. Ahora padre y madre están igualmente involucrados en la educación de los hijos; hecho que favorece la estabilidad física y emocional de los menores.
Sin embargo, está claro que la perfección no existe, y mucho menos en eso de ser padres. Por eso, y aunque la experiencia es el mejor de los aprendizajes posibles, nunca está de más conocer ciertas claves que pueden ayudar a convertirse en un padre diez.
ABC ha hablado con el doctor Gerardo Castillo, pedagogo de la Universidad de Navarra, para conocer esas reglas de oro que conviene seguir al pie de la letra:
1. Comenzar desde pequeños: Según el doctor Castillo, el padre debe contribuir, desde la fase de lactancia, a crear buenos hábitos en el niño. Favorecer un ambiente familiar y seguro, evitar festejarles las malas acciones y hablarle correctamente para que progrese en el lenguaje, son tres factores que facilitarán la evolución del bebé desde los primeros meses.
2. Ofrecer seguridad: Está claro que padre y madre deben complementarse en lo que a la educación del pequeño se refiere y, aunque el bebé necesitará durante los primeros meses de la cercanía y ternura propios del lazo que le une a su madre, el padre deberá centrarse en aportarle seguridad y ayudarle a realizar ciertas tareas como jugar, leer, escribir y dibujar.
3. Conocer el arte de premiar: Según Gerardo Castillo, “premiar es algo que hay que aprender. No hay que premiar todo lo que el niño hace bien ni limitarse a dar premios económicos o materiales”. Según sus recomendaciones, la clave radica en premiar más el esfuerzo que los resultados del mismo. “Un simple aprobado en una asignatura puede ser motivo de premio para un hijo, pero puede no serlo para un hermano más capacitado”.
4. Los castigos, siempre educativos: Los castigos no son más que una vía para enseñar ciertas conductas a nuestro hijo, por lo que siempre deben verse como una herramienta educativa. Según el doctor,”el castigo ha de ser proporcional a la falta cometida y limitado en el tiempo”. Además, debe servir “para reparar la falta” y nunca debe tratarse de sanciones físicas y humillantes para el pequeño.
5. No ser el único que castiga: Lo ideal, según el doctor, es que tanto el padre como la madre se turnen a la hora de establecer el castigo para que ninguna de las dos figuras sea más autoritaria que otra.
6. Su ejemplo a seguir: Crucial para los hijos es que vean en sus padres alguien a quien seguir e imitar, y eso solo se consigue convirtiéndose en un modelo de conducta para ellos.
7. Motivarles: Según el doctor Castillo, el padre debe también fomentar la automotivación del menor, ayudarle a descubrir motivos personales para estudiar, cumplir un horario, ayudar en casa, ser buen amigo...
8. La autoridad es imprescindible: El pedagogo argumenta que se trata de un mecanismo importante para la educación, aunque en ningún caso debe confundirse con el autoritarismo. Ahora bien, no por ser el padre como figura masculina del hogar, debe convertirse en el “malo” de la película pues esta labor, como todas, debe repartirse entre ambos progenitores. “Cuando solo exige el padre, la madre es vista como ‘la buena’, un planteamiento que acaba por desconcertar a los hijos”.
9. No ser excesivamente protectores: La sobreprotección puede tener consecuencias muy negativas para los hijos. “Acostumbrados a recibir ayudas innecesarias y a no tener que exigirse para conseguir lo que desean carecen de hábito de esfuerzo, lo que les incapacita para afrontar por sí mismos cualquier problema. La excesiva dependencia de los padres no les prepara para la vida”.
10. Educar a cada hijo de forma distinta: Cada uno de los hijos tiene su forma de ser y sus características que le diferenciarán del resto. Precisamente por el hecho de que cada uno de nosotros somos distintos, educar de la misma manera a los hijos es un error frecuente en el que no se debe caer. “Debemos adecuarnos a la edad, capacidades, personalidad...de cada uno de ellos”.
11. No establecer expectativas poco realistas: No se debe engañar a los hijos. Puede que los padres piensen que sus hijos son los más inteligentes, los más guapos y los más divertidos, pero jamás se les debe decir cosas tales como “que será el primero de la clase, se convertirá en ingeniero, continuará el negocio familiar...”.
12. No hacerle responsable antes de tiempo: A veces se quiere educar tan bien a nuestros hijos que les carga de responsabilidades antes incluso de que puedan asumirlas. Cada edad tiene sus pequeñas responsabilidades, por lo que los padres deben actuar en consonancia.
13. No elegir a sus amigos: Precisamente si el padre peca de autoritario en este sentido, puede conseguir el efecto contrario y es probable que el hijo salga con las peores amistades.
14. Y una de las más importantes... pasar tiempo con ellos: Es muy importante, por muy asfixiados que los padres estén con sus obligaciones profesionales, encontrar tiempo para estar con los hijos. “Pasar un rato agradable y divertido con ellos, tener una actitud positiva y no pagar nuestros problemas con los niños serán condiciones indispensables para su felicidad.”
Tomado de : LaFamilia.infp

El objetivo principal en la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas y no simplemente repetir lo que otras generaciones lo hicieron
Jean Piaget.
El estudio no se mide por el número de páginas leídas en un día, ni por la cantidad de libros líedos en un bimestre, estudiar no es un acto de consumir ideas sino de crearlas y recrearlas.
Paulo Freire
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